Mostrando entradas con la etiqueta Lectura y Música VG. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lectura y Música VG. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de agosto de 2012

EL ROCK & ROLL EN LA LIMA DE “DÍA DOMINGO”

Escucha mientras lees


“Miguel se volvió hacia los demás, abriendo los brazos-: Pajarracos, estoy haciendo un desafío.

Dichoso, comprobó que la antigua fórmula conservaba intacto su poder. En medio de la ruidosa alegría que había provocado, vio a Rubén sentarse, pálido”.

…

“Si ganas -dijo Rubén-, te prometo que no le caigo a Flora. Y si yo gano tú te vas con la música a otra parte.

-¿Qué te has creído -balbució Miguel-. Maldita sea, ¿qué es lo que te has creído?

-Pajarracos -dijo Rubén, abriendo los brazos-, estoy haciendo un desafío”.

El relato Día Domingo tiene todos los ingredientes propios de una historia de la etapa auroral del Rock & Roll, sin duda. La pertenencia a una pandilla de los protagonistas  y la forma en que estos resuelven sus problemas a base de desafíos, en los que el retador coloca al retado ante la disyuntiva de aceptarlo o hundirse en el desprestigio de ser visto como un cobarde, nos hace recordar aquel que Buzz le plantea a Jim en la inolvidable película Rebeldes sin causa, cinta que elevara a los altares a James Dean  como uno de los íconos fundamentales -junto a Elvis- de la naciente cultura del inconformismo.
Y es que, por un mecanismo de imitación o no, los adolescentes y jóvenes limeños de mediados de los 50’s, época en la que se escribió el relato, acogieron los mismos códigos de conducta de los jóvenes estadounidenses de post-guerra para dar rienda suelta a sus sentimientos y frustraciones y que el tiempo se encargaría de demostrar se harían universales.

Este es un esbozo de la Lima de la segunda mitad de la década de los 50’s que se vio sorprendida por la súbita aparición del Rock & Roll:

(Ir a "DÍA DOMINGO" de Mario Vargas Llosa) / (Ir a CONOCIENDO LOS LUGARES DE "DÍA DOMINGO")

Dámaso Pérez Prado
La juventud limeña de inicios de los 50’s ya había dado muestra del fanatismo al que  podían llegar respecto de los bailes modernos que músicos y orquestas foráneas traían a nuestras costas, tan es así, que llegó a motivar la admonición de la iglesia católica.

Esto ocurrió cuando a nuestro país arribó Dámaso Pérez Prado con su particular ejecución del mambo, estilo musical creado en Cuba por Orestes Lopez, hermano de Israel Lopez “Cachao”. El rico mambo caló tanto en la muchachada que multitudes se prepararon para recibir a lo grande a care’ foca.

La sociedad mojigata de aquel entonces consideraba al mambo como un ritmo desenfrenado y sensual, incitador del pecado. Cuando los mensajes de sensatez y observancia emitidos desde los púlpitos en los sermones de las misas de los domingos cayeron en saco roto, al arzobispo de Lima, Cardenal Juan Gualberto Guevara, no le quedó otra que amenazar con la excomunión a todo aquel descarriado que osara ir a recibir al demonio y su orquesta o acudiera a la plaza de Acho el día del campeonato nacional de ese enloquecido baile.

Este pasaje de nuestra historia urbana contemporánea es citado en dos obras por Mario Vargas Llosa:

“Antes, lo que más nos gustaba en el mundo eran los deportes y el cine, y daban cualquier cosa por un match de fútbol, y ahora en cambio lo que más eran las chicas y el baile y por lo que dábamos cualquier cosa era una fiesta con discos de Pérez Prado y permiso de la dueña de la casa para fumar. Tenían fiestas casi todos los sábados y cuando no íbamos de invitados nos zampábamos y, antes de entrar, se metían a la bodega de la esquina y le pedíamos al chino, golpeando el mostrador con el puño: ¡cinco capitanes! Seco y volteado, decía Pichulita, así, glu glu, como hombres, como yo.

Cuando Pérez Prado llegó a Lima con su orquesta fuimos a esperarlo a la Córpac, y Cuellar, a ver quién se aventaba como yo, consiguió abrirse paso entre la multitud, llegó hasta él, lo cogió del saco y le gritó: «¡Rey del mambo!». Pérez Prado le sonrió y también me dio la mano, les juro, y le firmó su álbum de autógrafos, miren. Lo siguieron confundidos en la caravana de hinchas, en el auto de Boby Lozano, hasta la plaza San Martín y, a pesar de la prohibición del arzobispo y de las advertencias de los hermanos del Colegio Champagnat, fuimos a la plaza de Acho, a Tribuna Sol, a ver el campeonato nacional de mambo. Cada noche, en casa de Cuellar, ponían Radio El Sol y escuchábamos, frenéticos, qué trompeta, hermano qué ritmo, la audición de Pérez Prado, qué piano”. (Los Cachorros [1967]).

“Aquél fue un verano fabuloso. Vino Pérez Prado con su orquesta de doce profesores a animar los bailes de Carnavales del Club Terrazas de Miraflores y del Lawn Tenis de Lima, se organizó un campeonato nacional de mambo en la Plaza de Acho que fue un gran éxito pese a la amenaza del Cardenal Juan Gualberto Guevara, arzobispo de Lima, de excomulgar a todas las parejas participantes, y mi barrio, el Barrio Alegre de las calles miraflorinas de Diego Ferré, Juan Fanning y Colón, disputó unas olimpiadas de fulbito, ciclismo, atletismo y natación con el barrio de la calle San Martín, que, por supuesto, ganamos.

Ocurrieron cosas extraordinarias en aquel verano de 1950…”. (Travesuras de la niña mala [2006]).

Blackboard Jungle (Semilla de maldad)
Situación similar de desborde popular ocurrió cuando el 28 de agosto de 1955 se estrenó en Lima la película Blackboard Jungle (“Semilla de maldad” para Latinoamérica), drama dirigido por Richard Brooks, con la actuación de Glenn Ford, Anne Francis, Sidney Pottier y Vic Morrow, año 1955, que trataba sobre una escuela pública estadounidense con chicos problemáticos. No era una película musical, sin embargo, al inicio como al final de la misma se escuchaba las notas de “Rock around the clock” interpretadas por un tal Bill Haley and His Comets. La exhibición de esta cinta generó disturbios en las salas de cine de los Estados Unidos, Inglaterra y Alemania en la época de su estreno. Había comenzado una nueva era, en la que los jóvenes tomarían el control de la cultura popular como medio de expresión y de desahogo.

En Lima, la reacción no fue violenta pero sí motivó casi de inmediato un creciente interés por esa nueva sonoridad y contra todo pronóstico de los medios de comunicación capitalinos que vaticinaban que el nuevo ritmo llamado rock and roll pasaría como una moda más. A los pocos meses de haberse estrenado Blackboard Jungle, comenzaron a ser programados por la radio discos de un blanco que cantaba como negro, su nombre: Elvis Presley. Como es habitual en nuestro país, las reacciones de los entendidos ante las novedades que interesan a los jóvenes -el revuelo generado por Presley- fue visto con desdén al principio, para luego, en la medida que comenzaba a estar en boca de cada chico y chica, mirarlo, analizarlo e interpretar su mensaje con suspicacia y prejuicio. Como veremos más adelante, en el Perú, como en el resto del mundo, el rock and roll, a diferencia del mambo, sería enarbolado como una forma de expresión exclusiva de los jóvenes, con toda su parafernalia.

Bill Haley y Elvis Presley
Cabe señalar que tanto el mambo como el rock and roll encontraron un ambiente propicio para su rápida difusión en la Lima de los 50’s. No solo era una ciudad que consumía música a través de la compra de discos en -hoy desaparecidas- tiendas del rubro, sino también, que comenzaron a fabricarse aquí, a través de casas discográficas peruanas. Hacía tiempo que un artista nativo no necesitaba viajar a Argentina, Chile o Nueva York para grabar un disco.

Si bien, no todos contaban con un aparato reproductor (los viejos pick up), la radio, ayer como hoy, siempre estuvo al alcance de la población. Y los 50’s fue quizá la época dorada de la radiotelefonía limeña. Más de una decena de emisoras atestaban la AM, con programación variada (no estanco como el día de hoy). Muchas de ellas contaban con un auditorio propio o uno en el que solían presentar en vivo programas musicales, radionovelas, de comicidad, etc. Muchos hemos oído decir a nuestros padres que vieron a tal o cual artista, nacional o extranjero, del cine o la música en tal o cual auditorio de una radio o desde el conocidísimo auditorio del teatro La Cabaña, en el hoy parque de Lima (antiguamente parque de la Exposición).

El cine Metro en la plaza San Martín,
lugar de estreno de la primera peícula
con un tema de rock and roll
En la capital, antes de la década de los 80’s, en que hubo una suerte de integración, se difundía por separado música anglosajona (todos los estilos) de la hispana o latinoamericana. Antes había radios que ni por asomo tocaban una balada en español.

El Vals criollo, el bolero, la guaracha, el mambo, las rancheras, el swing, el jazz, sonaban democráticamente complaciendo todos los gustos, aunque por separado.

Como en los Estados Unidos, el rock and roll y su difusión en el Perú generó un producto que llegaría, quizás, a ser tan importante como los músicos: el Disc Jockey o simplemente DJ. Estos se encargarían no solo de azuzar un creciente fanatismo, sino también, de organizar a los jóvenes de diversos barrios de la capital a través de campeonatos y presentaciones en directo de bisoñas figuras del género que posteriormente, en la primera mitad de los 60’s, pasarían a ser conocidas como las matinales.

Ese ambiente de apertura cultural (con lo foráneo) de la que gozaba la ciudad en la década de 1950, permitió que arribasen también al Perú, incluso antes del rock and roll, películas de jóvenes actores yanquis que la cultura rocanrolera asimilaría a su imaginería y que de cierta forma plasmarían la figura del rocker a nivel mundial: El Salvaje y Un tranvía llamado deseo con Marlon Brando (en 1955); Al este del paraíso y Rebelde sin causa con James Dean (en 1955 y 1957). La imagen de estos dos ídolos, personificación misma de la rebeldía juvenil, pronto fue asociada a la de Elvis. La forma de vestir y de llevar el peinado de estos personajes fue imitado rápidamente por los adolescentes de todos los sectores sociales, de todos los barrios de la Lima de aquel entonces.
Marlos Brando en El Salavaje



James Dean en Rebeldes sin causa

La hoguera se avivaba más a medida que seguían llegando más películas o discos de rock and roll.  En diciembre de 1956, en el ya desaparecido cine Diamante de la cuadra 8 de la avenida Brasil, Jesús María, se estrenó Rock around the clock, esta vez sí una película musical en donde el tema de Bill Haley and His Comets volvería ser el centro de atención respecto de otros temas interpretados por él mismo y otros artistas.

Poster de la película Rock Around the Clock

Paralelamente, más y más artistas de la época auroral del rock and roll estadounidense se iban dando a conocer a través de la radio: Chuck Berry, Little Richard, The Platters, Jerry Lee Lewis. Esto posibilitó que nuevas películas del género obtengan la misma acogida multitudinaria. En el verano del 57 se estrenó Rock, Rock, Rock, Bamboleo Frenético y Celos y revuelos al ritmo del rock, películas que en conjunto congregaban a dichos artistas como a Frankie Lymon y The Flamingos (que en la misma onda de los Platters cautivaron con el Doo Wop).

Inicialmente, con la llegada de las primeras notas del rock and roll a Lima, se subieron al coche orquestas y cantantes de mediana edad cuyo itinerario artístico transitaba por locales de baile y clubes nocturnos prohibidos para menores. Eran orquestas habituadas a ritmos caribeños o tropicales, más que nada impulsados por un éxito de Celia Cruz, un disco medio guaracha de nombre Rock & Roll. El repertorio del nuevo ritmo eran temas improvisados, en su mayoría. Al igual que otras ciudades de Latinoamérica, los primeros intentos de rock and roll autóctono tenían cierto aire matancero. Pasaría mucho tiempo desde el año 1955 para que aparecieran las primeras figuras y conjuntos juveniles que le dieran a esa música la esencia de rebeldía que le era tan propia.

Chuck Berry, para muchos el Rey del Rock & Roll tras bambalinas

Con la idea que se trataba de una moda pasajera, pero intensa, que posibilitaba, debido a la novedad, ganancia económica, muchas revistas de espectáculos comenzaron a programar números de rock and roll. Aparecieron las primeras parejas de baile, como la de la película Rock around the clock.

Libro Días Felices
Sotano Beat
Hacia 1956 aparecieron las primeras figuras que se autoproclamaban netamente rocanroleras. Billy Villiers, cantante oriundo de la selva animó fiestas y espectáculos nocturnos como frontman de  orquestas. En 1957 se editaron los primeros discos de rock and roll peruano. Para el libro Días Felices (de la revista Sótano Beat,  Editorial C S.A.C., Lima 2012),  los primeros LPs enteramente grabados con canciones de rock and roll fueron los de Eulogio Molina y sus Rock & Rollers con la voz de Mike Oliver; y de Los Millonarios del Jazz con la voz de Pat Reid. El primero con covers de Bill Haley, el segundo con temas propios.

Quizás, el primer disco de rock and roll made in Perú fue Rock With Us de Los Millonarios del Jazz.

El mundo adulto fue quien gozó en un primer momento de bailes o fiestas con rock and roll. Sin embargo, los adultos no estaban en condiciones físicas para dedicar por completo toda una noche de diversión a ese ritmo. Además, la gente de mediana edad no encajaba con el estilo de prendas de vestir, accesorios y arreglo personal propios de la onda revolucionaria. Fueron estos detalles, que de manera natural, como en todas partes del orbe, terminaron de convencer que el rock and roll y sus figuras, como su baile y demás, eran exclusivamente para jóvenes y adolescentes, quienes apartados inicialmente de la fiebre, esperaban el momento para reclamar lo que era suyo.
Guido Monteverde (izq.) y Eulogio Molina (der.)
Esto, del mismo modo que ocurrió en todos los confines del plantea, alarmó a los mayores que pensaban que adolescentes y jóvenes podían caer fácilmente en la manipulación a través de sus contenidos. Pero en realidad lo que le preocupaba a los adultos no era que esa música los desvíe de los valores y sentido de lo propio, de lo nuestro, sino el hecho que podía convertirlos en elementos contrarios al orden establecido.

Comenzaron a aparecer en Lima los clanes, patotas o pandillas de adolescentes con el denominador común de su apego a la nueva música y baile. Fueron estas las que en cines o teatros -donde se presentaban revistas musicales- comenzarían a exigir no solo más números de rock and roll sino también verdaderos artistas del estilo y no cualquier bodrio o chauchilla. Comenzaron los primeros desmanes que hacían recordar los sucedidos en Estados Unidos y Europa.
Disco (EP) de Los Millonarios del Rock, con los primeros temas de Rock & Roll peruano
aunque cantados en inglés (1957)

La sociedad pacata limeña exigió mayor rigor a la policía y otras autoridades de la represión juvenil. Para rematar la situación, a inicios del 58, llega una nueva película de Elvis que azuzaría más la rebeldía juvenil: Jailhouse Rock (El Rock de la Cárcel).


Local de la casa disccográfica MAG que quedaba ubicada en la plaza Unión, empresa de
Manuel Apolinario Guerrero, uno de los impulsores del Rock & Roll en el Perú. Esta disquera
grabó el primer álbum de música de Rock & Roll por músicos peruanos, aunque con covers de Bill Haley
and His Comets, el álbum de Eulogio Molina y sus Rock and Rollers (1957)

Todo esto se frenó de porrazo cuando en el país del Norte las estrellas aurorales del Rock & Roll, como Chuck Berry, Little Richard, Jerry Lee Lewis, Elvis Presley, Buddy Holly, fueron sometidas al sistema o murieron prematuramente. La primera oleada de efervescencia juvenil entró en receso. No había siquiera culminado la década de los 50’s.

Jorge Botteri, una de las primeras figuras juveniles
que apareciera a inicios de los 60's con la onda
del Twist, antesala de la Nueva Ola peruana
La industria discográfica norteamericana, con el propósito de no perder un lucrativo negocio, y con la finalidad de no enfrentarse a la creciente resistencia por parte de padres y autoridades que abominaban del Rock & Roll como música de negros y socializante, que trastocaba los valores tradicionales, le lavó la cara con artistas de menor categoría y pulió las puntiagudas aristas de su radical y amenazante sonido para crear lo que se conocería como el rock & roll high school (rock and roll de secundaria) cuyo sonido se hizo más aceptable para sus opositores, con un marcado matiz de música blanca.

Es en esta segunda etapa que aparecen ritmos o sonidos menores, pasajeros, de claro tinte comercial -como el Twist- y con ello figuras como Chubby Checker, Neil Sedaka, Paul Anka. Se abren otros frentes musicales. El Festival de la Canción de San Remo en Italia se encargaría de aportar artistas, sonido y canciones que encajaban en esta nueva oleada musical, con Domenico Modugno a la cabeza. Eran inicios de los 60’s, década en cuyo primeros años aparecerían en el Perú figuras juveniles de lo que se denominaría la Nueva Ola.

No obstante, para los limeños, la aurora del Rock & Roll no pudo cerrase de mejor manera que con la llegada -el 25 de noviembre de 1960- de uno de sus héroes: Bill Halley and His Comets, pero esa, es otra historia.


Fuente consultada: Libro Días Felices - Sotano Beat: Editorial C S.A.C., Librería Contracultura, año 2012, Lima Perú.

Soundtrack:

(We´re Gonna) Rock Aound the Clock: Bill Haley and His Comets - 1954,

At the Hop: Danny & The Juniors - 1957,

Rock & Roll: Celia Cruz y la Sonora Matancera - 1958,

Rock With Us: Los Millonarios del Jazz - 1957,

Birth of the Boogie: Eulogio Molina y sus Rock and Rollers - 1957,

Twist otra vez: Duraznito y sus Twisters con Jorge Botteri - 1961.

Desafío. Buzz y Jim, película Rebeldes sin causa
MAX MARRUFFO S.

sábado, 4 de agosto de 2012

CONOCIENDO LOS LUGARES DE "DÍA DOMINGO"

Escucha mientras lees

 
Iglesia Matriz de Miraflores. Estuvo ubicada en el parque Central de Miraflores antes que este se ampliara en 1940. Poco antes fue demolida para levantar en el mismo sitio (1939) la actual iglesia de La Virgen Milagrosa. La imagen data de inicios del siglo XX
Estas son breves historias de los lugares citados por Mario Vargas Llosa en su relato "Día Domingo". Te pueden ayudar en algo si decides recorrer los espacios reales del mundo imaginario de nuestro afamado novelista. Si vives en Lima o estas de visita por esta ciudad, puede ser el motivo de un pequeño y divertido paseo.

Miraflores

En línea roja todos los lugares mencionados en el relato de Día Domingo
La historia transcurre en Miraflores, distrito ubicado al sur de Lima, barrio en el que Mario Vargas Llosa  pasó parte de su adolescencia y que hoy en día es uno de los distritos más desarrollados y ordenados de Lima, con  zonas mayoritariamente comerciales.
   
Miraflores fue creado mediante Ley del 2 de enero de 1857, promulgada por el entonces Presidente Provisional Ramón Castilla. Su nombre proviene del nombre que se le dio a un potrero que la orden mercedaria tenía en aquel lugar a comienzos del siglo XII: San Miguel de Miraflores (denominación que a su vez procede de la Cartuja de Miraflores, conjunto arquitectónico en el que se levantó el monasterio de la Orden Cartuja existente en la ciudad de Burgos, España, fundado en 1441). Hasta 1850 su territorio perteneció a Magdalena. Su primer alcalde fue Francisco de la Cruz Marmolefo.

Para el relato de Día Domingo, Vargas Llosa reduce el espacio real existente entre los lugares que cita para dar la impresión de un ámbito cerrado y familiar. En efecto, quien pueda caminar por dichos lugares, podrá darse cuenta que se trata de sitios alejados -a una gran distancia en algunos casos- unos de otros.
   
Parque Central

Vista aerea del parque central antes de su ampliación en 1940. Se puede apreciar (cerca del centro de la imagen) que aún no se había abierto la avenida Diagonal que se extendería (según esta vista) por el lado izquierdo
del parque
El parque Central, que data más o menos de 1900, sirve de puerta de ingreso para el distrito (viniendo de Lima por la avenida Arequipa). Inicialmente constituyó una pequeña área verde entre la avenida Larco y la Calle Lima, que en gran parte fue demolida para abrir la avenida Diagonal. En efecto, al momento de abrirse esta avenida en 1940, se amplió el área verde quedando finalmente constituida por dos parques. En la década de los 60’s, el parque que quedaba al extremo sur se le dio el nombre de parque Kennedy. En total, toda el área verde suma 22,000 metros cuadrados.
 
Vista del parque Central -desde el final de la avenida Arequipa- pudiéndose apreciar la avenida Larco ya ampliada pues antes era una calle estrecha.
No existía, aún, el palacio municipal, cuya torre no aparece en la imagen
El parque Central, en la época que se creó, albergó una pequeña iglesia, la que fue demolida para construir la actual cuyo nombre es Iglesia de la Virgen Milagrosa, inaugurada en 1939, al lado del palacio municipal.
 
Se puede apreciar en la imagen (lado derecho) la calle Lima, que luego cedería paso a la avenida Diagonal
.


Vista de la iglesia La Virgen Milagrosa. A su costado izquierdo, el palacio municipal. A su derecha, la Diagonal
La pista que dividía los dos parques y a la que dan los frontis de la iglesia y la Municipalidad fue cerrada al tránsito vehicular para convertirla en paseo peatonal, obra que los ha unido. A ambos de les suele denominar parque Central o parque Kennedy. La página oficial de la Municipalidad de Miraflores lo denomina parque Central.
       
El parque Central de Miraflores en la actualidad.
La famosa fuente del óvalo data de la década de los 60's
Avenida Pardo

Avenida Pardo en los 40's
La avenida Pardo, que data de la primera década del siglo XX, antes formaba una gran alameda con la hoy denominada avenida Ricardo Palma, que juntas cruzan de lado a lado el distrito (Oeste - Este). Ambas estaban bordeadas de Ficus, árbol de procedencia asiática que se caracteriza por la longevidad y gran altura que suelen alcanzar. Esta especie fue muy utilizada para adornar los lados de grandes avenidas limeñas como la avenida Arequipa (que une el centro de Lima con el sur) y la avenida Salaverry (que une el centro de Lima con el lado Oeste). Para la época en que se escribió Día Domingo, la avenida Pardo aún mostraba su escolta de Ficus, los cuales fueron talados a comienzos de los 60’s ya que las raíces de estos, a lo largo de los años, brotaron destrozando el pavimento convirtiendo en intransitable la alameda. Hoy día lo que fue la alameda es un corredor peatonal elegante con farolas y banquetas que en conjunto relajan los sentidos del transeúnte distrayéndole del caos vehicular.
   
"...Entre el segundo y el tercer ficus, pasando el óvalo, vivía Flora...".
Parte inicial del relato Día Domingo
En dos momentos del relato Vargas Llosa describe a la avenida Pardo como una arteria desierta:
   
“La gente seguía en el parque y la avenida Pardo se hallaba desierta; caminaban por la alameda, bajo los ficus de cabelleras altas y tupidas.”

“La avenida Pardo continuaba solitaria. Acelerando el paso sin cesar, caminó hasta el cruce con la avenida Grau…”.

La avenida Pardo es una de las principales vías de acceso y salida del distrito de Miraflores. Conecta, hacia el Oeste con la avenida del Ejército,
la que a su vez esta conectada con la avenida Brasil y Salaverry
De hecho, la avenida Pardo ya no es lo que fue en la época en que se escribió el relato, puesto que hoy es una de las arterias principales de ingreso y salida del distrito, que soporta un cargado tránsito vehicular a toda hora del día.
    
Hoy la avenida Pardo acoge grandes torres residenciales. Lara en la avenida Pardo recorriendo los lugares de Día Domingo
Cine Montecarlo
   
Esquina donde se ubicaba el Cine Teatro Montecarlo
(hoy en proceso de demolición)
El cine Montecarlo, ubicado en la intersección de la cuarta cuadra del jirón Elías Aguirre con la sexta cuadra de la calle Chiclayo era un cine de barrio, perteneciente a la familia Barrenechea. Como todos los cines de Lima, el Montecarlo cayó en decadencia hacia mediados de los 80’s, convirtiéndose luego en un teatro. El año 2009 fue transferido a una inmobiliaria y hoy, cuando escribimos este post, se encuentra en proceso de demolición para levantar en su lugar un edificio de vivienda multifamiliar. El bar, donde según el relato se reunían los pajarracos y era atendido por Cuncho, se encontraba en el vértice formado por ambas arterias y era parte del mismo inmueble.

Luego que dejara de funcionar como cine, el Montecarlo se convirtió en sala de teatro exclusivamente hasta su cierre en la segunda mitad
de la década de los 00's
En el relato de Día Domingo el autor no precisa en qué calle, jirón o avenida está ubicado el cine. En una parte indica que Miguel, luego que decidió evitar el encuentro entre Flora y Rubén, va en busca de los pajarracos caminando por la avenida Pardo hasta llegar al cruce con la avenida Grau.
   
Estado actual del inmueble donde funcionó el Cine Teatro Montecarlo
Cabe señalar que haciendo intersección con Pardo, en ambos lados y a la misma altura, con sentido vehicular opuesto, se inician la avenida Grau y la Elías Aguirre. El cine Montecarlo queda, como se ha indicado, en la avenida Elías Aguirre.
   
Avenida Diagonal
   
La Diagonal en el lado derecho de la imagen. Puede apreciarse que a finales de los 50's, aún no existía la fuente del óvalo
La avenida Diagonal, que parte del óvalo de Miraflores haciendo ángulo con la avenida Pardo, corre con dirección al mar, por el lado derecho del parque Central, de manera diagonal respecto de la avenida Larco, ubicada al lado izquierdo del citado parque. Al final de la vía se encuentra, hacia su derecha, con la bajada Balta que se bifurca entre la bajada y el malecón del mismo nombre. Continuando por la izquierda la vía recibe el nombre de Malecón 28 de Julio. La avenida Diagonal fue abierta en 1944, para cuyo efecto se demolieron cerca de dos manzanas en las que concluía el parque Central haciendo una pequeña calle denominada Calle Lima (un retazo de esta calle la encontramos a continuación de la Iglesia La Virgen Milagrosa en donde queda ubicado un restaurant con mesas en la vía pública y una heladería).
  
Imagen que muestra cómo se trazó la avenida Diagonal.
Se tuvo que demoler varias cuadras desapareciendo la calle Lima
Se creó con el nombre de Oscar R. Benavides -militar peruano que ejerció la Presidencia de la República- pero que no suele ser utilizado para no confundirla con otra avenida del distrito, la avenida Benavides, que se refiere no al mismo personaje, sino a Alfredo Benavides Diez Canseco, diplomático peruano.
   
La Diagonal en los 60's
Bajada Balta
   
Se puede apreciar en el lado izquierdo de esta imagen, unas figuras que eran estatuas de marmol y que adornaban parte de la bajada de los Baños
Miraflores es uno de los distritos litorales de la capital, por tanto su territorio comprende la llamada Costa Verde, una muralla de macizos que elevan por encima del nivel del mar parte del territorio costeño de Lima (Miraflores se levanta a 79 m.s.n.m.). Antes de la década de los 70’s, la Costa Verde no tenía espacio para el tránsito vehicular como hoy en día.  El acceso a las playas se daba a través de quebradas que “bajaban” por los acantilados. En Miraflores  hay dos: Armendáriz y Balta. La primera hace límite con el distrito de Barranco.
   

En épocas prehispánicas, la bajada Balta fue una quebrada habitada por una comunidad nativa que en el siglo XVII fuera trasladada a los terrenos del potrero San Miguel de Miraflores de propiedad de la Orden Mercedaria. Su transformación  arquitectónica se dio en la época republicana, a inicios del siglo XIX. Con el crecimiento de la población y por necesidades urbanísticas, el aspecto natural de la quebrada (que no fue alterado sobremanera cuando se convirtió en una bajada) se rompió cuando, en la década de los 20’s, se levantó en uno de sus lados un club cuya fábrica se erigió en forma escalonada para adaptarla al terreno escarpado, formando terrazas entre uno y otro nivel (el aspecto final de la obra le dio  nombre a la institución que la albergó: Club Tennis Las Terrazas de Miraflores). Posteriormente se le cruzó por encima y transversalmente el puente Balta. Este no es mencionado en el relato ya que data de la década de los 80’s.
   


El puente Balta
Los Baños de Miraflores
    
Edificio de los Baños construido a finales de la década de 1930
Al final de la bajada Balta, bordeando la playa, en el siglo XIX se levantó una edificación de madera, a manera de largo cobertizo, que adquirió el nombre de “baños” y que asemejaba el estilo de una estación de tren, donde los veraneantes podían cambiarse de ropa y estar a salvo de los rayos solares. Las personas podían acceder al mar a través de unas escaleras. Muchos preferían tenderse en las piedras que formaban la playa. En 1938, el edificio de madera fue demolido para levantarse nuevos baños construidos con material noble. Su diseño Art Decó lo asemejaba a edificaciones existentes en la costa atlántica de los Estados Unidos. Tanto el edificio de madera como el nuevo se proyectaban en paralelo con la línea del mar. Un ala estaba destinada a los caballeros y la otra a las damas. En el centro había un espacio, a manera de rotonda, donde se efectuaban fiestas con orquestas. Estos baños se convirtieron en el punto de reunión de la clase acomodada de Lima.
    
Primer edificio de madera
Como se ha mencionado líneas arriba, hacia finales de los 60’s y comienzos de los 70’s, se dio la necesidad de abrir pistas en la base de los acantilados con el propósito de unir los extremos de la costa limeña, desde Chorrillos hasta el Callao. Para ganar espacio no solo se tuvo que derribar los baños (que también existían en Barranco), sino también, tasajear la parte frontal de los acantilados.
   
"En el verano , desde la baranda del largo y angosto edificio recostado contra el cerro, donde se hallaban los cuartos de los bañistas, hasta el límite curvo del mar, había un declive de piedras plomizas donde la gente se
asoleaba... Ahora el agua ocupaba el declive... no se veía ni un hilo de playa, pues la corriente inundaba hasta el espacio limitado por las sombrías columnas que mantienen el edificio en vilo, y, en el momento de la resaca, apenas se descubrían los escalones de madera y los soportes de cemento, decorados por estalactitas y algas."
-Parte del relato Día Domingo-
En Día Domingo, el autor se refiere a la última construcción.
   
Playa de Miraflores hoy
Parque Salazar
    
"Miguel no respondió. Sonriendo, pensaba que esa misma noche iría al parque Salazar; todo Miraflores sabría ya, por boca del Melanés, que había vencido esa prueba heroica y Flora lo estaría esperando con los ojos brillantes. Se abría, frente a él, un porvenir dorado."
-Parte del relato Día Domingo-
El parque Salazar, ubicado al final de la avenida Larco y que forma parte del malecón miraflorino, lugar donde Miguel irá en busca de Flora luego de vencer a Rubén, recibió su nombre de Alfredo Salazar Southwell, piloto peruano de la Fuerza Aérea, que el día 14 de setiembre de 1937, cuando se encontraba efectuando un vuelo de ensayo con miras a la celebración del Día de la Aviación, luego que su nave sufrió un desperfecto mecánico y comenzó a perder altura, previó que terminaría cayendo en el centro del distrito, viró su máquina hasta una zona inhabitada, estrellándose cerca de donde hoy se encuentra el parque. Por ello, en 1953, además de inaugurarse el parque, se develó un monumento en su memoria, obra del escultor Lajos D’Ebneth (Hungría), que representa una cabeza estilizada de Cóndor.
   
Monumento en memoria de Alfredo Salazar
Caracteriza también al parque,  una fuente de agua de regular tamaño.
   
Hasta mediados de los 90’s, el parque conservó su carácter bucólico, aunque, como se trasluce del relato, siempre fue punto de reunión de los jóvenes vecinos del distrito que gustaban de un espacio que servía de terraza natural con vista al mar.
    
Hoy el monumento a Salazar se ha movido para formar parte
de la nueva fuente
Hoy el parque Salazar forma parte del centro comercial Larcomar cuya construcción desató una gran disputa entre los vecinos y la autoridad municipal. El mall fue construido en la pared de los acantilados, de tal manera que, está por debajo de la superficie del parque. El monumento y la fuente se han mantenido. Actualmente, la polémica ha resurgido debido a que se quiere ampliar las instalaciones del centro comercial.

El nuevo parque Salazar y el Marriott
Paralelamente a la construcción del centro comercial, frente al parque Salazar se levantó el Hotel Marriott, un enorme edificio con dos torres de línea futurista que sirve de hospedaje a visitantes importantes de la política y el mundo del espectáculo que visitan nuestro país.
       

Soundtrack:
En una flor: Regina Alcover

(Ir a "DÍA DOMINGO" de Mario Vargas Llosa)

(Ir a El rock'n'roll en la Lima de Día Domingo)

MAX MARRUFFO S.