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lunes, 13 de julio de 2015

LA CASA DE CARTÓN DE MARTÍN ADÁN. ¡VIVA EL PERÚ CARAJO! JULIO MES PATRIO

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Martín Adán (1908 - 1985)
En La Casa de Cartón la historia narrada fue  un mero pretexto para que su autor hiciera gala de una gracia y habilidad exquisita en el uso del lenguaje como solo pueden hacerlo quienes tienen un vasto conocimiento literario, por lo que nunca ha dejado de sorprender que sea la obra de un adolescente. Siguiendo a Luis Fernando Vidal en la presentación de la octava edición de editorial Peisa (2015), lo trascendente, lo verdaderamente valioso en ella es la forma, el estilo empleado en su escritura. La Casa de Cartón representó un hito en la literatura peruana, aunque en su momento no alcanzó mayor recepción como sí ha ocurrido en los últimos tiempos, pues exigió de parte del lector de su época cambiar sus hábitos en la forma de leer. Quienes no aceptaron el reto la calificaron de enigmática, ininteligible, rara como su autor, Martín Adán, una suerte de poeta maldito que atrajo la atención de Allen Ginsberg, quien lo catalogó como un autor beat.

La Casa de Cartón de Martín Adán sigue reclamando su lugar en la literatura universal y ambos son motivo de orgullo de los peruanos.

Edición de Talleres y Encuadernaciones S.A. 1928

Ramón Rafael de la Fuente Benavides, mejor conocido por su seudónimo de Martín Adán, escribió La Casa de Cartón cuando contaba entre 14 y 16 años y la vio publicarse a los 20, en una edición de tiraje reducido salida de Talleres de Impresiones y Encuadernaciones S.A. con un prólogo de Luis Alberto Sánchez, quien fuera su profesor en el Colegio Alemán, y un colofón de José Carlos Mariátegui director de la revista Amauta, en la que prestaba colaboración.

Y en efecto, tras su aparición, La Casa de Cartón no provocó mayor interés en la crítica y en el público lector debido a que el estilo y lenguaje utilizado representó para la época algo demasiado innovador como lo fue el poemario Trilce de Cesar Vallejo (1922), calificados ambos de vanguardismo literario.

José María Eguren
(1874 - 1942)
A inicios de los años 20, el vanguardismo era objeto de efervescente polémica y sobre todo de rechazo, sin embargo, la idea de romper los esquemas existentes hacia la búsqueda de lo novedoso entusiasmo el espíritu adolescente de Ramón Rafael, quien pese a su corta edad ya formaba parte del círculo literario encabezado por José María Eguren, poeta, escritor y periodista entre otras artes y profesiones, a quien se le atribuye haber dado origen a la poesía peruana contemporánea con su libro de poemas Simbólicas (1911), un innovador e incomprendido, la razón, quizás, para que La Casa de Cartón le fuera dedicada a éste.

Nadie discute que La Casa de Cartón estuvo adscrita a la vanguardia de su época, sin embargo y como lo pronosticara José Carlos Mariátegui en el colofón del libro, ello no significó necesariamente que toda la obra de Martín Adán siguiera el mismo camino. Para Mariátegui, la vanguardia que impregnaba el libro se explicaba en razón de los acontecimientos políticos culturales ocurridos durante su escritura.  La Casa de Cartón era solo el punto de partida de su carrera literaria  por lo que resultaba apresurado asegurar un apego consciente y decidido del autor a dicha corriente, más aún, cuando en el relato se manifestaba un cierto gusto por lo clásico.

Hugo J. Verani, en su estudio: “La Casa de Cartón de Martín Adán y el relato vanguardista hispanoamericano”*  señala que lo que caracteriza a esta obra es que el autor construye el relato cambiando los patrones, la forma de escribir historias, convirtiéndola en la suma de recuerdos que transmite no tal cómo se dieron en la realidad sino como los percibió en relación a trozos de lecturas de su infancia, a las que recurre para expresarse, utilizando también metáforas para describir ese mundo circundante que acompañó dichas vivencias, requiriendo del lector hacer uso de su imaginación. La lectura de La Casa de Cartón es un ejercicio para la imaginación:

“Su mismo título, emblema de la estética vanguardista, alude a la fragilidad del mundo fenoménico y a la desconfianza ante una realidad objetiva. Si en la ficción realista la casa es un espacio protector, recinto mítico de la intimidad y de la identidad que sostiene la existencia de los personajes, aquí se convierte en un espacio deshabitado y de contornos evanescentes, producto de la imaginación”.

“El narrador asume una actitud lúdico-estética, reduciendo la construcción ficcional a un proceso intelectual, a través del cual se proyecta un mundo subjetivo.

Su sensibilidad artística establece una relación dialéctica con el destinatario, a cuya competencia estética apela de continuo: «Ahora el mar es un espejo donde se mira el cielo, un grueso y vasto cristal azogado de lisas y corvinas» (p. 93). La paráfrasis de un verso de «Sinfonía en gris mayor» de Darío revela la tendencia a sustituir la descripción de la naturaleza con glosas de textos anteriores. Las nubes, por ejemplo, son suplantadas por alusiones artísticas: «...nubes redondas de todos los colores que unas veces parecen pelotas alemanas, y otras, verdaderamente nubes de Norah Borges» (p. 44); «Y una nube de color café con leche, ¿qué será? Es posible que no sea nada. O quizá sea ella un verso de Neruda. O quizá una cosa de signo, patria de Amara, sueño de Eguren» (p. 57)… De este modo el narrador integra en su narración el comentario de sus lecturas escolares, novelas decimonónicas que permiten una lectura pasiva: «Y la de Pérez Galdós, práctica y peligrosa, con tísicos y locos y criminales y apestados, pero que el lector ve de lejos sin peligro» (p. 22). El cuestionamiento de la enunciación en los modelos canonizados, que tienden a fijar la verdad, acentúa una revisión de la convención autoritaria de narrar, que controla la materia, la información y el lector. Por el contrario, los procedimientos narrativos de Adán se caracterizan por la autorreferencialidad y por la enunciación problematizada, por los desplazamientos que exponen la incertidumbre y la multiplicidad de lo real, reclamando que el lector quiebre sus hábitos mentales —como dirá Morelli en Rayuela— se involucre en la narración y abandone posturas meramente receptivas, de simple consumidor”.

De Ediciones Nuevo Mundo
1961
El toque de vanguardia que el autor citado encuentra en La Casa de Cartón es, que el relato se construye sobre un juego de metáforas; es una combinación de recuerdos e impresiones, una sucesión de visiones deshilvanadas que fragmentan la acción en secuencias discontinuas que imitan el funcionamiento de la memoria:

“El lector se ve obligado a suplir blancos y a establecer una conexión entre los fragmentos de un texto desarticulado e inacabado, de un relato abierto y sin lógica discursiva, sin trama y sin desenlace, pero del que podrían reconstruirse las vicisitudes propias de un adolescente de catorce años durante sus vacaciones escolares”.

La Casa de Cartón es un relato y como tal su autor nos cuenta una historia en la que además de los personajes describe, de la manera antes anotada, ambientes, lugares, situaciones; transcribe conversaciones y lo que piensan o sienten sus personajes (Luis Fernando Vidal). El personaje alrededor del cual transcurre la historia es Ramón, un adolescente como el narrador. Es por tanto una historia de adolescentes, recurrente en nuestra literatura que habla de los miedos, del pesimismo y escepticismo natural en ese período de la vida; del interés que surge por otras personas y que nos hace olvidarnos de nosotros mismos; del despertar sexual, de las primeras experiencias de amor físico y de los naturales desencantos posteriores; de la amistad, de la solidaridad.

Ramón Rafael en el
Colegio Alemán
El escenario es el distrito limeño de Barranco de inicios del siglo XX, urbano y rural, balneario, por ser distrito litoral, húmedo, frío, tibio o cálido, según dispongan el sol y el mar. La historia se inicia en la época de otoño, que coincidía con el inicio del año escolar en aquel entonces (hoy la escuela se reinicia terminando febrero, anticipándose a la finalización del verano). El autor evoca vivencias, experiencias obtenidas del verano que finalizó. En ese sentido La Casa de Cartón es introspectiva. Estas vivencias, experiencias recientes del autor brotan como flashbacks, recurso utilizado tanto en la literatura, el cine y la televisión que altera la secuencia cronológica de una historia conectando momentos distintos con saltos al pasado (analepsis). Es una obra no descriptiva que transmite «impresiones, sensaciones y emociones» (Vargas Llosa citado por Verani).

Como se ha dicho, el valor de La Casa de Cartón recae en el estilo, en la forma. Luis Alberto Sánchez en el prólogo de la primera edición dice:

“Mucha voluntad vigilante ha entrenado ese estilo. Y Martín Adán, que es un gran masajista literario, ha adelgazado su manera, la ha obligado a la acrobacia, la ha enseñado el volantín, el triple salto mortal, la caída del ángel y el paso de la muerte, a fuerza de cuidados, de firme decisión de ser dislocado. Gitano de su verbo, lo raptó cuando apenas balbuceaba, y ha logrado romperle las articulaciones para obligarlo a todo género de piruetas…”

La obra, escasa en extensión, está dividido en 39 capítulos pequeños y un poema (intermedio), titulado Underwood, que separa el antes y después de la muerte del personaje Ramón. Es un medio a través del cual su joven autor ironiza tanto como critica las costumbres de su época.

La Casa de Cartón
Martín Adán
1928
(Pasajes)**
 
Ya ha principiado el invierno en Barranco; raro invierno, lelo y frágil, que parece que va a hendirse en el cielo y dejar asomar una punta de verano. Nieblecita de pequeño invierno, cosa del alma, soplos del mar, garúas de viaje en bote de un muelle a otro, aleteo sonoro de beatas retardadas, opaco rumor de misas, invierno recién entrado… Ahora hay que ir al colegio con frío en las manos. El desayuno es una bola caliente en el estómago, y una dureza de silla de comedor en las posaderas, y unas ganas solemnes de no ir al colegio en todo el cuerpo. Una palmera descuella sobre una casa con la fronda flabeliforme, suavemente sombría, neta, rosa, fúlgida. Y ahora silbas tú en el tranvía, muchacho de ojos cerrados. Tú no comprendes como se puede ir al colegio tan de mañana y habiendo malecones con mar abajo. Pero, al pasar por la larga calle que es casi toda la ciudad, hueles azumar legumbres remotas en huertas aledañas. Tú piensas en el campo lleno y mojado, casi urbano si se mira atrás, pero que no tiene límites si se mira adelante, por entre los fresnos y los alisos, a la sierra azulita. Apenas el límite de los cerros primeros, cejas de montaña… Y ahora vas tú por el campo en sordo rumor abejero de rieles frotados aprisa y en una gimnasia de aires deportivos aunque urbanos. Ahora el sol mastica jalde una cumbre serrana y una huaca, una mambla amarilla como el mismo sol. Y tú no quieres que sea verano, sino invierno de vacaciones, chiquito y débil sin colegio y sin calor.
◊
El funicular de Barranco, inaugurado en 1896. Funcionó hasta 1930.
Llegaba hasta el final de la bajada de los baños (playa). Su construcción se
debió al ciudadano alemán Rudolf Holding, quien se encargó también de su manejo
El funicular llegando a la plataforma de los baños. Prestaba servicio a los
bañistas, acortándoles el tiempo de descenso a la playa
Más allá del campo, la sierra. Más acá del campo, un regato bordeado de alisos y de mujeres que lavan trapos y chiquillos, unos y otros del mismo color de mugre indiferente. Son las dos de la tarde. El sol pugna por libar sus rayos de la trampa de un ramaje en que ha caído. El sol ─un coleóptero, raro, duro, jalde, zancudo─. El señor cura párroco saca su sombrero de teja, ladeando la cabeza, once reflejos de sombrero alto de seda, de tarro de ceremonia ─los once reflejos se juntan arriba, en una convexa luz redonda─. Más allá de la ciudad la sima clara y tierna del mar. Al mar se le ve desde arriba, con peligro de caer por la pendiente. Los acantilados tienen arrugas y tersuras impolutas, y livideces y manchas amarillas de frente geológica, académica. Ahí están, en miniatura, las cuatro épocas del mundo, las cuatro dimensiones de las cosas, los cuatro puntos cardinales, todo, todo…
◊
Iglesia de San Francisco Solano, Barranco. Construida a finales del siglo XIX,
fue demolida en 1933 para edificar in situ la actual Iglesia de San Francisco de Asís de una sola torre
Iglesia San Francisco de Asís
La tarde, por última vez. Ahora estamos pasando por la plazuela de San Francisco, bajo un roto campaneo de novena. Un muro que no deja ver las torres ─lindamente feas─ enseña, en cambio, iluminadas por asomos fronteros de cielo, tres ventanales, de azules cristales dormilones. Por esta calle se va al mar ─como en los grandes puertos, a un mar que no se ve─. No es hoy cuando pasamos por la plazuela de San Francisco; fue ayer cuando lo hicimos, en tanto que tú me decías que el crepúsculo te hacía daño a los ojos. Mascabas una hojita de seto y frotabas las uñas de una de tus manos con las de la otra. Yo temía tus confidencias ─siempre demasiado sinceras─; para que tú no hablaras, yo recordé, en alta voz, una tarde remota que, como en el chascarrillo, era un gran huevo frito ─un sol brillante y en relieve, casi en la periferia de un cielo de porcelana acuoso y accidentado─ una tarde nutritiva que manchaba de ocaso la cara hasta la nariz de los poetas glotones...
◊
Puente de los Suspiros
1906
… Y la ciudad es una oleografía que contemplamos sumergida en agua: las ondas se llevan las cosas y alteran la disposición de los planos. Beatas que huelen a sol y sereno, a la humedad de toallas olvidadas detrás de la bañera, a elíxires, a colirios, a diablo, a esponja, a ese olor hueco y seco de la piedra pómez, entintada, enjabonada… Beatas que huelen a ropa sucia, a estrellas, a piel de gato, a aceite de lámpara, a esperma… Beatas que huelen a yerba mala, a oscuridad o letanía, a flores de muerto… Mantos lacios, zapatillas metálicas… El rosario va en el seno y no suena. A las doce del día, cae el sol, líquido y a plomo como un aguazo amarillo de carnaval antiguo. Los tranvías pasan su cargamento de sombreros. Ay, el viento, qué alegría en este mar de seriedad. ¡Se inflan todas las “Crónicas” y “Comercios”!, tanto que uno teme una retromarcha del carro, casi un vuelo sesgado sobre los rieles y los postes. Una garita se pone a salvo de un brinco. La factoría detiene al carro como una pelota que rueda en la clase, la maestra.
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En el embrujado espejo de la calle llovida: gota de leche, el globo opalino de un farol; gota de agua, el cielo arriba; gota de sangre, uno mismo por esta estúpida alegría de invierno que llega sin aviso… Yo soy ahora el hombre sin raza y sin edad que aparece en los tratados de geografía, con la ropa ridícula, con el rostro sombrío, con los brazos abiertos, orientando yerbas de tinta china y nubes carbonadas ─el ralo, roto paisaje del grabado─: acá, el oeste; el norte, en esa pared; el sur a mis espaldas. Por aquí se va al Asia. Por aquí, al África. Todo lo que está más allá de la sierra o del mar se acerca pronto, meridiano a meridiano, en un hombre, por sobre las aguas morenas de la calzada…
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Mi segundo amor tenía quince años de edad. Una llorona con dentadura perdida, con trenza de cáñamo, con pecas en todo el cuerpo, sin familia, sin ideas, demasiado futura, excesivamente femenina… Fui rival de un muñeco de trapo y celuloide que no hacía sino reírse de mí con una bocaza pilluela y estúpida. Tuve que entender un sinfín de cosas perfectamente ininteligibles. Tuve que decir un sinfín de cosas perfectamente indecibles. Tuve que salir bien en los exámenes, con veinte ─nota sospechosa, vergonzosa, ridícula: una gallina delante de un huevo─. Tuve que verla a ella mimar a sus muñecas. Tuve que oírla llorar por mí. Tuve que chupar caramelos de todos los colores y sabores. Mi segundo amor me abandonó como en un tango: un malevo…
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Antiguos Baños de Barranco
El acantilado hendía su escarpe en ficus, en tierra mojada, en acequias, en musgo, en plantas trepadoras, en quioscos japoneses, de arriba abajo, desde la parroquia hasta la playa. De pronto se torcía la siniestra, rampante ruta. Y por un tobogán techado ─por un lado, luz; por el otro, una gruta de artificio y una madona invisible, y un milagro de velas que alumbraban bajo goteras─ se caía en la plataforma. Una vieja ternura tocaba al piano cosas de Duncker Lavalle, y un violín escondía la voz tras una italiana obesa, desconocida y millonaria. Un viejo, abajo, en el mar, asperjaba a los curiosos de su calva con el agua que le fluía, por la manos, de los redondos brazos huecos; y el viejo era una bomba de aspiración y dos manos de párroco perdonadoras y joviales. Aquí uno quiere poner letreros suyos sobre las indiferentes puertas apersianadas: "Es prohibido pecar en los pasadizos", "Se suplica a los bañistas no hablar en inglés", "No se permite destruir el local completamente", "etcétera". Aquí lo posee a uno una cultura frenética, infantilista, experimentada y aburrida, crítica y diletante…
◊
Malecón, el último de Barranco yendo a Chorrillos, zigzagueante, marina en relieve tallada a cuchillos, juguete de marinero, tan diferente del malecón de Chorrillos, demasiada luz, horizonte excesivo, cielo obeso en cura de mar. Malecón de Chorrillos, superpanorama, con una cuarta dimensión, de soledad… Y todo el mar varía con los malecones ─en este, viaje de trasatlántico; en ese, ruta de Asia; en aquel, la primera enamorada─. Y el mar es un río de Salgari, o una orilla de Loti, o un barco fantástico de Verne, y nunca es el mar glauco, de zonas lívidas, incoloras, con hilos de patillos, plenos de costas mínimas y lejanías flacas. El mar es un alma que tuvimos, que no sabemos dónde está, que apenas recordamos nuestra ─un alma que siempre es otra en cada uno de los malecones─. Y el mar nunca es el mar frío y nervudo que nos apretaba, en sus lujurias estivales, la  niñez y las vacaciones…

Referencias:

(*) http://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/10/aih_0_4_030.pdf: "La casa de cartón" de Martín Adán y el relato vanguardista hispanoamericano. Hugo J. Verani. Actas del X Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, Barcelona 21-26 de agosto de 1989 / coord. por Antonio Vilanova, Vol. 4, 1992, ISBN 84-7665-976-8, págs. 1077-1084.


(**) Pasajes del libro “La Casa de Cartón”: MARTÍN ADÁN. PEISA bolsillo. Biblioteca Peruana novela. Grupo Editorial Peisa S.A.C. 2015 - Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana. De venta en Librería Communitas, Av. Dos de Mayo 1690, San Isidro, Lima, Perú.

Notas:

−Ramón Rafael de la Fuente Benavides nació el 27 de octubre de 1908 en la calle Corazón de Jesús del jirón Apurímac (aledaña al Parque Universitario) del centro de Lima, hijo de Santiago de la Fuente Santolalla y Rosa Mercedes Benavides.

La familia de su padre provenía del norte del Perú, provincia de Pacasmayo, La Libertad, y de ella heredó no solo el amor por las letras sino también su personalidad bohemia. La de la madre tenía un origen vasco.

El matrimonio De la Fuente - Benavides concibió dos hijos: Ramón y Cesar, este último murió víctima de escarlatina en 1919. El padre falleció en 1914, cuando Ramón tenía seis años.

Estudió en el colegio San José de Cluny y en el Colegio Alemán, donde los concluyó en 1926 y en el que tuvo como profesor a Luis Alberto Sánchez quien un par de años después se encargara del prólogo de la primera edición de La Casa de Cartón. En el Colegio Alemán tuvo como compañeros de aula a también futuras luminarias de nuestras letras, como Estuardo Nuñez, Emilio A. Westphalen y Xavier Abril. Motivado por otro profesor suyo, Emilio Huidrobo, desarrolló su inclinación por la literatura. Alguna vez Martín dijo que La Casa de Cartón tuvo su origen en un ejercicio gramatical para la clase de éste.

José Carlos Mariátegui
(1894 - 1930)
En 1927 comienza su colaboración con Amauta, de José Carlos Mariátegui. En 1928 (el mismo año en que se publica La Casa de Cartón) ingresa a estudiar a la Universidad Mayor de San Marcos, cuya estadía se prolonga por casi diez años debido a que las convulsiones sociales de la época tenían como centro neurálgico dicha casa de estudios, lo que muchas veces ocasionó su cierre.

Es a partir de la segunda mitad de la década de los 30, que comienza su periplo por sanatorios mentales a donde se recluía voluntariamente escapando de la mala costumbre de los limeños de ser demasiado cuerdos ("El mundo no está precisamente loco, pero sí demasiado decente..." de Poemas Uderwood). Su salud se vería afectada por su bohemia pertinaz. La fortuna familiar había desaparecido y comenzó una vida cuasi indigente, viendo en hoteles y hospitales. Juan Mejía Baca, librero y editor de nota, amigo de Martín Adán, con esmero se dedicaba a recoger cada manuscrito en cuartillas de papel o servilletas donde este escribía sus poemas, para luego, dándoles un orden, publicarlos, con lo cual obtenía ingresos que iba entregándoselos de a poco.

Se dio al sacrificio de trabajar como cualquier mortal a mediados de los 30, como presidente del Banco Agrario de Arequipa, por una designación demencial de su tío, el entonces presidente Oscar R. Benavides, designación que Martín tuvo la cordura de aceptar solo por unas cuantas semanas. Cuando un primo suyo, también presidente del Perú, le ofreció un puesto en palacio, dio un ¡no! retundo a tamaña ofensa.

En los últimos años de su vida vivió en el albergue Canevaro para ancianos indigentes.
   
Falleció de un paro cardíaco el 29 de enero de 1985, mientras era sometido a una operación en el Hospital Arzobispo Loayza de Lima.

Siempre fue objeto de respeto y admiración de parte de sus coetáneos como de los jóvenes que se iniciaban en la literatura.

Tras su muerte, José Mejía Baca donó todos los escritos de Martín Adán a la Pontifica Universidad Católica del Perú. No había dejado herederos conocidos.

Luis Alberto Sánchez
(1900 - 1994)
─No hay acuerdo unánime de cómo Ramón Rafael de la Fuente Benavides pasó a ser “Martín Adán”. Luis Alberto Sánchez en el prólogo a La Casa de Cartón deja abierto el misterio: “La ginecología sabrá el secreto de cómo apareció Martín Adán”. Sin embargo, hay quienes le atribuyen el seudónimo a José Carlos Mariátegui que en el colofón señala que da razón de su creencia religiosa a la vez de su creencia en el evolucionismo. Martín hace referencia a una especie de mono que habita en gran parte de América del Sur, una especie de mono capuchino que recibe el nombre de “Martín” y cuyo nombre científico es Cebus apella. Lo de Adán… resulta obvio.

Ante tanta discusión respecto del origen de “Martín Adán”, nombre que de allí en adelante pasa a identificar al ser físico, Ramón Rafael De la Fuente Benavides terminó restándole importancia pues consideraba que lo importante era su obra.

─Para Eduardo Chirinos, en su artículo “En busca de la alteridad perdida: Borramiento, modernidad y cinismo en los <<Poemas Underwood>> de Martín Adán” (Revista de Crítica Literaria Latinoamericana. Año 29, No. 57, 2003, pp. 45-57. Publicado por: Centro de Estudios Literarios "Antonio Cornejo Polar"- CELACP), el título La Casa de Cartón es una alusión al libro: “Una casa construida con los materiales de la imaginación poética, bastante más sólidos que el material físico (el cartón) en el que se encuentra inscrita”.

─El nombre del poema que divide el relato: “Underwood”, alude a la máquina de escribir del mismo nombre, fabricada por Underwood Typewritter Co, NY, que fue la primera máquina de escribir moderna que tuvo éxito y mucha demanda en el mercado. Para la década en que se escribió La Casa de Cartón, se habían vendido dos millones de unidades del modelo Underwood Nº 5.

─Un pasaje de La Casa de Cartón fue publicado en exclusiva en el número 10 de la revista Amauta, correspondiente al mes de diciembre de 1927.

─Luego de la edición de Talleres y Encuadernaciones S.A. de 1928,  La Casa de Cartón se volvió a publicar en 1958, gracias a Juan Mejía Baca. Otras ediciones aparecieron en 1961 y 1971 (John Kinsella. Revista de Crítica Literaria Latinoamericana. Año 13, No. 26, 1987, p. 88. Publicado por: Centro de Estudios Literarios "Antonio Cornejo Polar"- CELACP).

─Cuenta la historia que Martín Adán no obstante sabía quién era Allen Ginsberg no le dio demasiada importancia en una conversación que sostuvieron en el bar “El Cordano” del centro de Lima en mayo de 1960.

─A Martín Adán le fue concedido El Premio Nacional de Cultura en 1946 y el Premio Nacional de Poesía en 1964.

─Pertenecen a Martín Adán, además de La casa de Cartón: La Rosa de la Espinela (1939), Sonetos a la Rosa (1931-1942), Travesía de Extramares (1950), Escrito a Ciegas (1961), La Mano Desasida, Canto a Machu Picchu (1964), La Piedra Absoluta (1966), Mi Darío (1966-1967), Diario de Poeta (1966-1973).

Chabuca Granda
─ El origen del distrito de Barranco se remonta a una comarca que recibió el nombre de Señorío de Sulco cuya cede estuvo ubicada en las faldas de lo que hoy se conoce como el Morro Solar, y abarcó tanto a los hoy distritos de Chorrillos y Surco (sur de Lima). La zona fue contactada por los españoles hacia 1535, quienes la frecuentaron como zona de paseo con vista al mar. Para mediados del siglo XVIII se instaló en la quebrada (hoy encuentro de las avenidas San Martín y Pedro de Osma) una población de agricultores y pescadores que recibió el nombre de la Ermita pues las casas se levantaron alrededor de una capilla que se encontraba muy cerca donde hoy se ubica la actual Ermita, que forma parte del complejo turístico del “Puente de los Suspiros”. En 1874, el presidente Manuel Pardo lo convirtió en distrito, con el nombre actual de Barranco, cuya capital paso a ser la zona de la Ermita.

─Chabuca Granda (María Isabel Granda y Larco) cantautora y folklorista peruana, nació el 3 de setiembre de 1920 en Ccochasasayhay, provincia de Abancay, departamento de Apurimac, Perú, falleció en Miami, Florida, Estados Unidos el 8 de marzo de 1983. Siendo niña su familia se trasladó al departamento de Lima, asentándose en el distrito de Barranco, provincia de Lima, en la quebrada, lo que es hoy el Complejo Turístico del Puente de los Suspiros. En dicho lugar se levanta un monumento a su recuerdo.

─El “Puente de los Suspiros” debe su nombre a uno que existe en Venecia, Italia, muy cerca de la plaza de San Marcos. Nuestro puente, fue construido en 1876 con una longitud mayor a la de hoy, para permitir la conexión entre las partes por ese entonces habitadas del futuro distrito. Fue reparado en 1921 y es allí que recibe formalmente el nombre de “Puente de los Suspiros”. En 1940 parte del puente quedó afectado por un gran sismo, lo que motivó que sea recortado. Es el atractivo turístico central del Complejo del mismo nombre.

Puente de los Suspiros, Barranco, Lima, Perú
¡Felices Fiesta Patrias!

Soundtrack:
Canterurias: Chabuca Granda (1978)
Ese arar en el mar: Chabuca Granda (1968)
Puente de los Suspiros: Chabuca Granda (1960)
Cardo o ceniza: Chabuca Granda (1978)
Quizás un día así: Chabuca Granda (1961)

Acceso a lecturas sobre Martín Adán y La Casa de Cartón:
Los textos que ponemos a disposición sirven para una mejor comprensión de esta bella obra:
“La Casa de Cartón de Martín Adán”. Hugo J. Verani
“Martín Adán: De la Urbe Moderna a la Ciudad Ancestral”. Eva Mª Valero Juan
“La Aventura Estética de Martín Adán”. RicardoPiglia
“Martín Adán en su Casa de Cartón”. Luis Loayza

Concepto, referencias, notas, compilación musical y de lecturas: 
MAX MARRUFFO S.

viernes, 18 de julio de 2014

BALADA PERÚ. UNA BREVE HISTORIA DEL POP PERUANO

 Escucha mientras lees
Pepe Cipolla en el programa de música de la nueva ola, "Clan del 4"




A la memoria de mi querida tía Nélida Sánchez de Alcocer, que a lo largo de toda su existencia desbordó amor, buen humor y entusiasmo; tal y como fue su maravillosa generación
Encontrar los orígenes del pop en el Perú resulta una tarea difícil debido a que no existen obras especializadas en el tema salvo algunos esfuerzos desplegados por un grupo de periodistas y gente interesada en escudriñar la historia del rock peruano cuyo material circula en publicaciones colectivas o en páginas de Internet. De esta dispersa y escasa información, resulta evidente que el pop nacional se bifurcó en una línea melódico-romántica tributaria del rock’n’roll de secundaria de los Estados Unidos y de los grandes festivales de la canción en Europa, y en otra que estuvo bajo la influencia de la música surf y beat, con bandas que lindaban con la movida de la invasión musical británica, el blues y la contracultura de la psicodelia del San Francisco del verano del amor.
Bill Haley y sus Cometas en Lima. En la imagen con
Pablo de Madalengoitia. La leyenda del rock’n’roll
permanecería en nuestro país del 25 de noviembre al 1 de diciembre de 1960

 No obstante que vino especialmente contratado para la
inauguración del edificio de Radio Victoria,
Edificio Cavero Dubois, Av. Tacna, Lima, Halley y sus Cometas
se presentaron también en el Canal 5, Panamericana televisión 
Fue a mediados de la década de los 50’s que el rock’n’roll se nos inyectó a través de películas de Hollywood abriéndose paso entre el mambo y la guaracha. La novedad no tardó en ser explotada por directores de orquesta de edad madura que lo incluyeron como parte de su repertorio con tocadas improvisadas para hacer bailar a un público asistente a locales vetados para adolescentes y jóvenes menores de 21 años; aunque poco tiempo después se animaron a grabar álbumes con material exclusivamente rocanrolero, ya sea propio o con versiones de Bill Halley. Cuando estas orquestas comenzaron a amenizar con rock’n’roll todo tipo de eventos, incluidos aquellos en que podían estar presentes la familia en pleno, es que la fiebre se extendió y, como ocurrió en todas partes del mundo, terminaron siendo los adolescentes y jóvenes quienes hicieron de ese ritmo, un culto exclusivo para ellos.

Para inicios de los 60’s esos chicos y chicas no solo habían formado clubes de fans de artistas como Elvis Presley, sino, además, era a ellos que se dirigían todo tipo de concursos y programas donde se difundía esta música, por lo que al llegar la televisión a nuestro país sus ejecutivos entendieron que la programación debía de considerar este segmento tal como estaba ocurriendo en Argentina, Brasil y Chile. Así fue cómo surgió la “nueva ola” en el Perú.

Los programas musicales de la televisión peruana ayudaron al desarrollo
de la nueva ola peruana. En la imagen el programa Cancionísima, conducido por Pablo de Madalengoitia, en primer plano a la derecha; también se puede apreciar, vestido totalmente de negro, a Erwin Flores, vocalista y guitarrista de Los Saicos y más al fondo (con anteojos) a Pico Ego Aguirre de Los Shain's y posteriormente  de la banda Pax

Lucy Díaz
Los ejecutivos de las empresas discográficas y de la televisión peruana entendieron que los intérpretes de música de “nueva ola” debían ser adolescentes o jóvenes para estar a tono con lo que ocurría en todas partes del mundo y no tardaron en darse cuenta que el lugar donde podían encontrar a sus nuevas estrellas era casualmente en aquellos clubes de fans o festivales de baile y canto que se organizaban cada vez más en Lima.

Chela Rosello 
Antes que todo esto ocurra, con el propósito de generar expectativa y, por ende, vender discos, las empresas discográficas existentes en nuestro medio habían difundido como rock’n’roll temas cuyo estilo musical distaba de este género lo que de hecho también se repitió en los primeros años de la nueva ola. Por ello, aun cuando su trayectoria provenía de épocas inmediatamente anteriores adscritas al swing, la música estándar estadounidense y el bolero, para iniciar este breve recorrido en la historia de la música pop en nuestro país, podemos mencionar como sus antecedentes a cantantes como Lucy Díaz que, en 1957, con la orquesta de Carlos Picklin y los Hermanos Ponce, grabó el tema “Blue Moon”, un viejo estándar estadounidense que fue rescatado por Elvis Presley un año antes y que más adelante, en 1961, fuera replanteado por el grupo vocal de doo-wop, The Marcels. También se puede mencionar a Chela Rosello que en ese mismo año grabó, en ritmo de vals, una versión de la canción “Qué será, será” (Whatever Will Be) de Livingston y Evans, un éxito mundial en la voz de la cantante y actriz estadounidense Doris Day. Un año después grabó “Volaré” (Nel blu dipinto di blue) de Doménico Modugno, canción que lo convirtió en un suceso del Festival de San Remo. A mediados de los 60’s Chela hizo su versión de “Sukiyaki” ("Ue o muite arukō"), de Rokusuku y Nakamura e inmortalizada por Kyu Sakamoto en 1963, versión que apareció en una compilación de éxitos nuevaoleros.

Tapa del álbum "Cuando Calienta El Sol"
que contiene, además,las canciones
"Pensemos un poco en vivir"
"Yo quiero darte un nombre" y "Norma"
Dentro del género masculino se puede señalar como el mayor referente de nuestra nueva ola a Gustavo Hit Moreno. Nacido en Lima con el nombre de Gustavo Moreno Matos, su  trayectoria artística la inició en 1954, esto es, antes del estallido de la corriente que nos ocupa, por lo que así mismo se ha atribuido el título de primer nuevaolero de Latinoamérica, junto a Luisito Aguilé  de Argentina. Los constantes viajes al exterior que realizó en la primera etapa de su carrera le permitieron ver en directo y en pleno apogeo a varios de los artistas del rock’n’roll de secundaria como Paul Anka y Neal Sedaka, lo que lo motivó grabar versiones en español de sus temas, como “Pequeño Diablo” o “Estúpido Cupido” (ambos de Neil Sedaka). Y si bien es cierto que muchos de los temas que grabó fueron los primeros éxitos de la nueva ola peruana, algunos de ellos en verdad se trataban de versiones cuyos originales respondían a estilos musicales diferentes al rock’n’roll. Es el caso, por ejemplo, de la canción “Magia Blanca”, que Hit Moreno la grabó en 1963 y que en realidad es una versión del tema “Devil Woman”, escrita e interpretada en ritmo calipso por Marty Robbins en 1962. También es el caso de “Norma” (conocida por muchos como “Norma Mía”) que la grabó en 1962, que es un tema del chileno Sergio Fernández Garay quien la compuso en ritmo de foxtrot en 1940. “Pensemos un poco en vivir”, otro de sus éxitos, es una versión de “Let's Think About Living” un tema en rockabilly de Bob Luman, año 1960.

Primer álbum de Hit Moreno,
"Pequeño diablo", que contiene,
además, el tema "Mi Secreto"
En todo caso, que hayan sido o no temas originales de rock’n’roll, no impide que por haber sido interpretados de manera inigualable -como lo hizo también en “Mi Secreto”, “El Poeta Lloró”, “Llorando me dormí”- hasta el día de hoy se afirme que Gustavo Hit Moreno fue el verdadero rey de la nueva ola.

Y si Lucy Díaz y Chela Rosello son los antecedentes femeninos de la nueva ola, Kela Gates con toda justicia puede ser considerada la reina de esta movida en el Perú.

Kela Gates
Nacida como Raquel Gates Álvarez en el distrito del Rímac, el 8 de octubre de 1946, antes de convertirse en la más grande figura femenina de la nueva ola peruana, ya era una consumada cantante cuyos inicios se remontan a la época en que cuando con menos de diez años era la estrella de un programa infantil que se trasmitía por la radio, el Radio Club Infantil de la célebre periodista y locutora peruana Maruja Venegas. En dicho programa interpretaba canciones de corte ranchero, valses peruanos y recitaba poemas y décimas. De la radio pasó a los sets de televisión en programas dirigidos también a los niños. Ya mayorcita fue fichada por el viejo canal 9 para integrar el cartel artístico del programa de música juvenil “Nuevaolandia”, dirigido por el periodista Guido Monteverde a quien apoyó en los libretos y composición de jingles. Fue gracias a este programa que el D-Jay limeño Gustavo Galliani la recomendó a los ejecutivos de la disquera El Virrey, disquera en donde grabó su primer disco con los temas: “Sigue Buscando” y “Muñeca de Cera” (1965). De “Nuevaolandia” pasó a “Ritmo en el Cuatro” de Canal 4, América Televisión. Por aquel tiempo, afincada ya en el distrito de Pueblo Libre, en la cuadra 3 de la Calle Zaragoza, junto a su hermana María se convirtió también en la primera socialité dentro de la nueva ola, congregando a muchos jóvenes en divertidas fiestas que se desarrollaban en su casa.

Participó con éxito en festivales de la canción y paralelamente siguió grabando nuevos discos como, “Salvemos el amor” del peruano Claudio Fabri y “Al llegar el amanecer” de Rulli Rendo, también de Perú.

Álbum "Kela Gates y Los Belking's"
(1969)
1968 fue el año en que alcanzó la cima cuando junto al grupo instrumental Los Belking’s grabó “Nectar de Verano”, un cover de “Summer Wine”, canción escrita por Lee Hazlewood quien la grabó originalmente el año 1966, pero que alcanzó fama internacional con la voz de Nancy Sinatra en 1967.

Cuenta la historia que a Guillermo Galliani, convertido ya en mánager de Kela y Los Belking’s, se le ocurrió hacer la versión de “Summer Wine” con el respaldo musical de estos últimos, aprovechando el suceso que venían obteniendo. Una vez que se lo propuso a Kela, esta asumió el reto de escribir una versión en español lo suficientemente buena y que esté a la altura del tema. El disco fue todo un éxito y se ha ubicado en la historia como la canción más representativa de la nueva ola peruana, sin ninguna duda.

Posteriormente, y aprovechando la fórmula, grabó con los  Belking’s una versión de “Al Maestro con Cariño” y en 1969,  un álbum con doce canciones. Ese mismo año se va del Perú rumbo a los Estados Unidos donde radicará permanentemente hasta su fallecimiento en 1999. Nos dejó a la edad de 52 años.

Uno de los dos programas infantiles más vistos de la televisión peruana
a finales de la década de los 60’s fue el Tío Johnny, que se transmitía
de lunes a viernes por la señal de canal 5, Panamericana Televisión.
Los días viernes se dedicaba al canto y baile en su segmento
El Tío Johnny A Go, Go
El ritmo del Twist pegó con fuerza en Lima y a ello ayudó el arribo a nuestro país de su máximo exponente, Chubby Checker, que en 1964 hizo una presentación en el cine El Pacífico del distrito de Miraflores. Muchos fueron los cantantes que grabaron canciones con este ritmo que apareció en los Estados Unidos a inicios de los 60’s. El más sobresaliente de todos fue Jorge Botteri, quien con la Orquesta de Luis Durand “Duraznito”, grabó los primeros temas de twist peruanos. Sin embargo, para el año del arribo de Checker, un casi treintañero Kike Martino (cuyo nombre verdadero era Enrique Ruiz) grabó el tema más sobresaliente dentro de este estilo, “El llavero y mi corazón”, el cual contenía la onomatopeya más célebre de la nueva ola peruana: “chiqui chiqui chiqui porro pompom”, con la que se quería imitar el sonido que hacen las llaves y el corazón de un ansioso muchacho que va camino a casa de su amada. Se dice que esta canción impuso, en su época, la moda por la cual los chicos regalaban a las chicas un llavero y un disco 45 rpm. al momento de declarárseles.

Los arreglos y acompañamiento musical de “El llavero y mi corazón” corrieron a cargo de Peter Dellis y su orquesta. Cuando Kike Martino fue premiado por la mejor canción del año, en una gala llevada a cabo en el entonces moderno cine Tauro del centro de Lima, quiso compartir ese momento con su hermano y hermana haciendo que subieran al escenario para que fueran ellos los que hagan los coros del tema.

En aquel año 1964, el mundo de la música recibió un nuevo influjo proveniente de las islas británicas que conquistó el mercado discográfico estadounidense, la beatlemanía. La edad de la inocencia de la nueva ola peruana había llegado a su fin y la posta sería tomada por nuevos artistas y por canciones con letras más audaces, aunque las canciones de corte romántico siempre les harían la lucha. Kike Martino, como otros tantos, poco a poco se fue alejando de la escena. Martino viajó a los Estados Unidos donde radicó y falleció a la edad de 53 años, a finales de los años 90.

Binomio twistero: Luis Durand “Duraznito” (izq.) y Jorge Botteri (der.)
Álbum “Duraznito y sus Twisters - Twist y Rock and Roll”,
sello MAG, año 1961.
Jimmy Santy
Otra célebre onomatopeya de la nueva ola peruana, con la que se imita el sonido de dos copas brindando por la amistad y la felicidad, fue inmortalizada por Santiago Rogelio Farfán Holguin, más conocido como Jimmy Santy -hijo ilustre de mi distrito, Jesús María- en su versión del tema “Chin Chin”. Nacido en Lima en mayo del año 1941, culminó sus estudios en el Colegio Salesianos del distrito de Magdalena y aún muy joven se enroló a una revista musical con la que conoció varios países de América Latina. A su regreso a Lima, en 1963, pasó a formar parte del elenco de artistas del viejo Canal 9 de Televisión. Para esa época grabó su primer disco “Mira cómo me balanceo” con la orquesta de Enrique Lynch. Posteriormente pasó al Canal 5, Panamericana Televisión, programa Cancionísima, donde coincidió con otros artistas de la nueva ola como Joe Danova (padre de Gian Marco) y Pepe Miranda. Unido sentimentalmente a la artista argentina Mabel Luna, con quien tuvo su primer hijo, volvió a salir del país para establecerse en México, donde siguió con su carrera artística, extendiéndola a otros países. Antes nos dejó grabados temas inmortales como “Sabor a sal”, “Oh, mi Señor”, “Ahora no”. Con la canción “Mi pequeña novia” triunfó en México y otros países. Su don de gente, su buen humor y el deseo de verse siempre joven ha llevado que se le conozca como el chico de la eterna sonrisa. Y... sí, él es la Leyenda de la Nueva Ola peruana.

Otro exponente notorio de esta corriente musical fue Danny Valdy cuyo nombre verdadero es Miguel Dennis Falvy Valdivieso, nacido el 12 de julio de 1946 y que en sus inicios también hizo twist. Valdy clavó su primer éxito el año 1964 con el tema “Sácate los ruleros”. Al año siguiente lo hizo con una canción que luego fue utilizada para un comercial de medias de nailon para mujer,  Precisa, comercial que también protagonizó. El tema llevaba por título “Se te corre la media”. Alejado de la música se dedicó a su profesión, llegando a ser muy conocido esta vez como un versado analista en temas económicos en muchos programas de televisión y radio, utilizando su verdadero nombre, Dennis Falvy (lo cierto es que, debido al nombre artístico que utilizo en su juventud, muy pocos lo asociaban con su condición de ex nuevaolero). En esta otra faceta de su vida llegó a ser elegido miembro del Congreso de la República, como diputado por Lima en 1990.

David Dalí, nativo de Cerro de Pasco y cuyo nombre verdadero es Oscar David Herrera Agüero, fue el nuevaolero que a más corta edad -15 años- obtuvo su primer éxito discográfico con el tema “Llorando Estoy” de mediados de los 60’s. Sin embargo, fue en los 70’s que su carrera se consolidó no solo como cantante sino también como compositor de temas como “Qué voy hacer ahora”, “Mi verano sin ti” y de la sentida canción “Como estará la casa”, entre otras. En los 80’s David se fue a vivir a los Estados Unidos donde contrajo matrimonio con la reconocida cheff internacional Giovana Huyke de quien se hizo su mánager.

Raúl Vásquez
En la década de los 70’s un número cada vez mayor de artistas procedentes del interior de la república van abriéndose paso en la escena musical, y nadie lo hizo con tal maestría como Raúl Vásquez, hijo predilecto de la ciudad de Iquitos, región Loreto. Nacido en enero de 1949, inició su carrera musical en 1969 en el famoso -pero desaparecido- Festival Internacional de la Canción de Trujillo, Perú, donde gano el primer lugar con su inolvidable canción  “La Plañidera”. Gracias a su voz y la sobriedad con que interpretaba sus canciones se le dio el sobrenombre de El Monstruo de la Canción (una fuente indica que este lo obtuvo gracias a su participación en el también desaparecido Festival de Ancón, 1969). Sus canciones tenían un toque social acorde con la onda de la música comprometida o protesta de inicios de los 70’s. En aquellos años, la producción de telenovelas peruanas alcanzaron el éxito en los mercados de Latinoamérica, y una de estas producciones llevó una de sus composiciones como tema de presentación, “Natacha”, que era el nombre de la telenovela y de su personaje principal, una trabajadora del hogar que conquista el corazón del apuesto, inteligente y acaudalado hijo de sus patrones, el niño Raúl. Así como “La Plañidera” y "Natacha" otros temas suyos arraigaron en el gusto de la gente y fueron interpretados por artistas extranjeros. Le escribió una canción a todo aquello que amaba, su ciudad natal, su equipo de fútbol. Para la ciudad de Iquitos le regaló una preciosa canción, la llamada “Canción de Bienvenida”, un tema que hechiza al visitante y lo ata para siempre al recuerdo de esa maravillosa tierra. Para su equipo de fútbol, el Alianza Lima, del distrito de La Victoria, Lima, compuso el famoso himno que, hasta la fecha, se asocia al dolor por la tragedia que enlutó al club en 1987. Son tantos sus éxitos como “Vas a ser mi compañera”, “Voy a guardar mi lamento”, “Guitarra toca otra vez”, “Dónde están los poetas”, etc. que no podía ser dejado de lado ni siquiera en una apretada síntesis del pop peruano.
De izquierda a derecha: Lucy Watanave, Yuri Nikko, Raquel, Homero,
Rulli Rendo y Dino Cabello. Los años 70's
La senda trazada por kela Gates para sus congéneres nacionales fue seguida por Lucy Watanave, cuya trayectoria comenzó a finales de los 60’s en un muy sintonizado programa infantil de la televisión peruana, Cachirulo y sus Cuatronautas, programa que lanzó al estrellato a una gran cantidad de artistas adolescentes. Nikkei de segunda generación, obtuvo una sólida formación artística. Fue alumna de la conocida profesora de canto Teresa Guedez con quien también se formaron otros cantantes como Homero y Tania Libertad. Estudio actuación en Perú y Venezuela. Inicialmente ficho para el sello FTA (de RCA Víctor Internacional) y luego para el sello El Virre, siendo su productor musical Rulli Rendo. En México fue contratada por el sello Peerles y en los Estados Unidos por Sony Music. En 1974 grabó el que quizás sea su mayor éxito, “Ay Corazón, Corazón” escrita por Rulli Rendo. Su calidad le permitió participar en festivales nacionales e internacionales de la canción, logrando en 1971 el primer puesto en el Festival Internacional de la Canción de Sullana, Perú con la canción “Te Vas” de Tony Marin; en 1976 participó en el Festival de Viña del Mar, Chile, con la canción “Juan Salvador Gaviota” de Rulli Rendo. Chabuca Granda y Juan Castro Nally compusieron para ella el tema “Quiero Cantarle a la Vida”. Casi finalizando la década, Lucy grabó el tema “De Repente” del venezolano Aldemaro Romero, con la orquesta de Rulli Rendo y que sonó fuerte en la radio junto a otra versión de la misma por la orquesta de Freddy Rolland con la voces de la recordada Verónikha y Charito Alonso.

Zoilita Soriano "Qué cabeza dura", 1969.
Zoilita Soriano fue otra artista que desde muy niña participó
en programas infantiles de la televisión peruana. En la medida que iba creciendo asumió la conducción de programas musicales. Ella fue una de las última estrellas de la nueva ola. El vídeo corresponde a una película con artistas peruanos y mexicanos como Rogelio Guerra.Lo que llama la atención es cómo lucía Lima, allá en la década de los 60's


- Con la frase nueva ola se hacía referencia a la movida musical que emergió a raíz de una segunda camada de artista estadounidenses que acapararon la escena luego que Elvis y otros como Chuck Berry y Buddy Hollie la dejaban por diversos motivos. Esos nuevos artistas en muchos casos eran obra de las grandes empresas discográficas, que mostraban una apariencia personal más aceptable para los padres de familia y que entonaban canciones melodiosas y con letras sencillas que hablaban del amor y sus heridas, como también de lo bello de la vida, dejando de lado tópicos espinosos para el sistema. La aparición de estos artistas en los Estados Unidos coincidió con el boom de artistas europeos salidos de festivales que tuvieron mucha aceptación en el vecino del norte (como el caso Doménico Modugno). La expresión “nueva ola” comprendía entonces tanto las movidas musicales estadounidenses y europeas como las desatadas en Latinoamérica bajo la férula de una nueva etapa del joven rock’n’roll y otros ritmos que se adscribieron a él, como el twist. Con el paso de los años la “nueva ola” devino en llamarse “música pop”.

- A partir de 1967, con la invasión musical británica, se denominó música pop a aquella que no se adscribe al blues y de sonido ligero con letras más comerciales y accesibles.

Puede decirse que la letra de la canción "Pensemos un poco en vivir" Gustavo Hit Moreno es la que define el significado de música pop:


"...no se cómo se puede estar cantando
y llorando a la vez,
Llorar y protestar, yo no se por qué,
eso debe cambiar..."

- Se dice que la palabra A Go, Go, que en los primeros años 60's era utilizado para referirse a un tipo de música, baile o corriente musical (normalmente asociada a la nueva ola), proviene de la palabra francesa àgogo, la que a su vez deriva del antiguo vocablo La Gogue, que significaba "Júbilo", "Felicidad" (ver http://visualretro.blogspot.com/).

 - La letra en español de “Magia Blanca” le pertenece a Alfred D. Herger y la primera versión en ese idioma fue grabada por Cucho Avellanet de Puerto Rico.

- Se dice que el tema “Norma”  la escribió Sergio Fernandez Garay para su amante del mismo nombre (al parecer peruana) y que la letra refleja el drama familiar que causó su desliz amoroso.



- Cuenta la historia que los Hermanos Rigual (Guantánamo; Cuba), dueños de los derechos de la canción "Cuando caliento el sol" se la dieron a Gustavo Hit Moreno para que sea él quien la grabara por primera vez en un disco. 

- “Stupid Cupid” (Estúpido Cupido) fue escrita por Howard Greenfield y Neil Sedaka y alcanzó fama internacional en la voz de Connie Francis en 1958. Neil Sedaka la grabó el año siguiente.

- “Sigue Buscando” fue un cover de “Keep Searching”, tema que fue grabado originalmente por el cantante estadounidense Del Shannon en 1964 y que llegó a ocupar el puesto número 3 en el Reino Unido y el puesto 9 en los Estados Unidos.

- “Muñeca de Cera” fue una versión de “Poupeé de cire, puopeé de son” cuya traducción sería “Muñeca de cera, muñeca de serrin”, escrita por Serge Gainsbourg y cantada originalmente por la francesa France Gall, tema con el que esta ganó el Festival de la Canción Eurovisión en 1965 representando a Luxemburgo. En la versión de Kela Gates, parte de la letra menciona el título en francés.

- Se dice que Kela Gates escribió la letra de “Nectar de Verano” a bordo del carro que la llevaba al estudio junto a los Belking’s el día que tenía que ser grabada.

Según las fuentes de información consultadas, la versión de Kela Gates y los Belking’s obtuvo en el Perú mayores ventas que la versión de Nancy Sinatra.

- En 1969, contando con un gran presupuesto y la participación de experimentados músicos como Víctor Cuadros, Kela Gates y los Belking’s grabaron un material compuesto por doce canciones escritas por Andrés Roque, a ser publicadas en un LP para el sello El Virrey. El resultado no satisfizo las expectativas de los ejecutivos de la disquera y finalmente fue archivado.


- Por problemas de carácter contractual Jorge Botteri no llegó a completar los doce temas pactados para el álbum "Duraznito y sus Twister". El tema era "Bailando el Twist". El sello MAG solucionó el problema haciendo que lo interpretara Cesar "Mono" Altamirano. El "Mono" fue otra figura de la nueva ola peruana. Nació en el Callao en mayo de 1944. Según la historia el apelativo se lo ganó debido a que de niño cantaba la canción "Monalisa" de Nat King Cole. Estudio en el Colegio Militar Leoncio Prado y fue compañero de aula de Jorge Botteri. Su primer disco de éxito fue "15 años tiene mi amor". En 1968 graba la canción "Juego de amor" su mayor éxito. Su primer matrimonio con la modelo y actriz peruana Cuchita Salazar fue todo un acontecimiento de la época. Falleció en la ciudad de Nueva York en 1993. 

- "Bailando el Twist" es una versión del tema "Slippin & Slidin" de Little Richard, año 1956.

- “Chin Chin” es la versión del tema “Cheat Cheat” de la banda holandesa ZZ & De Maskers, que lo grabaron en 1964. Esta banda se formó en 1962 y se caracterizó porque en sus primeros años, haciendo gala de su nombre, sus miembros aparecían en el escenario y actuaban con antifaces.

- En la década de los 70’s, Jimmy Santy posó para la revista Play Girl. Durante su residencia en México protagonizó muchas historias de fotonovela al lado de la actriz, cantante y presentadora de televisión Verónica Castro.

- "LLorando Estoy" es una canción de Esperanza Acevedo Assa cuyo nombre artístico es Vicky, compositora e interprete nacida el 11 de noviembre de 1947 en Ansermanuevo, Valle del Cauca, Colombia. Ella grabo el tema en 1968.

- La participación de Lucy Watanabe en el Festival de la Canción Internacional de Viña del Mar fue bastante accidentada debido a que -por aquella época- las relaciones políticas entre el Perú y Chile no pasaban por su mejor momento. Contó Lucy que en un primer momento pensó en desistir de su participación pero recibió el encendido aliento de su director musical Rulli Rendo.

Soundtrack:

Blue Moon
Lucy Díaz
(1957)

Sukiyaki
Chela Rosello
(1957)

Estúpido Cupido
Gustavo Hit Moreno
(…)

Magia Blanca
Gustavo Hit Moreno
(1963)

Pensemos un poco en vivir
Gustavo Hit Moreno
(...)

Sigue Buscando
Kela Gates
(1965)

Muñeca de Cera
Kela Gates
(1965)

Néctar de Verano
Kela Gates y Los Belking’s
(1968)

Bailando el Twist
Duraznito y sus Twisters
(voz Cesar Altamirano)
(1961)

El llavero y mi corazón
Kike Martino
(1964)

Chin Chin
Jimmy Santy
(1965)

Oh, mi Señor
Jimmy Santy
(…)

Se te corre la media
Danny Valdy
(1964)

Llorando Estoy
David Dalí
(…)

Voy a guardar mi lamento
Raúl Vásquez
(1970)

Ay Corazón, Corazón
Lucy Watanave
(1974)

Fuentes consultadas:

Libro “Días felices” - Sótano Beat. Rock and Roll, Twist, surf, a-gogó, enfermedad, cumbia beat, psicodelia y otros sonidos juveniles entre 1957 y 1983: Diego García H., Hugo Lévano, Luis Berrocal y otros. Ediciones Contracultura. Lima - Perú. 2012. De venta en CONTRACULTURA LIBRERÍA Y SALÓN DEL COMIC. Av. Larco 986, Miraflores, Lima, Perú.

http://lmiguel52.tripod.com/musicadelosaos60s/id4.html: La música del recuerdo Los Años 60's

http://lmiguel52.tripod.com/id8.html: Peru y su Baul de los Recuerdos los años 60's

http://lmiguel52.tripod.com/id5.html: Baul de Los Recuerdos II Nuestros Cantantes




http://www.peruan-ita.org/personaggi/watanabe.htm: Entrevista a Lucy Watanabe de Sergio Garcia copyright 2003© www.peruan-ita.org

http://columnabeat.blogspot.com/2011/12/kike-martino-el-llavero-y-mi-corazon.html: Columna Beat, blog oficial del fanzine Sotano Beat: 13/12/11 Kike Martino – El llavero y mi corazón

http://generacion-cochebomba.blogspot.com/2007/10/rock-peruano-hecho-por-mujeres.html: Generación Cochebomba - Historias de apagón y trago corto: Rock peruano hecho por mujeres miércoles 31 de octubre de 2007 Martín Roldán Ruiz

http://rockolafree.com.ar/PeruA-F.htm: Latinoamérica - Rockola Fee

http://pueblomartir.wordpress.com/2012/09/01/david-dali-un-artista-extraordinario/: PUEBLO MARTIR, Blog del Profesor César Pérez Arauco

http://jimmysanti.com/biografia.htm: Jimmy Santy la Leyenda de la Nueva Ola peruana.

https://boommoon.lamula.pe/2013/02/04/canciones-que-se-parecen-11-protagonizado-por-jimmy-santi/boommoon/: LAMULA.PE

http://baulrecuerdoscaqcstudio.blogspot.com/2012/04/homero-del-peru.html:
El Baúl de Carlos Alberto Quiroz Casas

Concepto, texto, compilación musical y notas:
MAX MARRUFFO S.